La Trocha de los Pescadores es una senda que parte de La Muralla y que, hasta mediados de los años 60, usaron los mijeños para abastecerse de pescado y desplazarse a la costa. El Ayuntamiento está trabajando en un proyecto para ponerla en valor, aprovechando su potencial paisajístico y etnológico para convertirla en una nueva oferta de turismo sostenible, al tiempo que da a conocer una parte importante de la memoria colectiva.Los pescaderos recorrían a pie (cargados con grandes cestas a la espalda) o a lomos de animales los ocho kilómetros de distancia que separan el pueblo del mar. Utilizaban la trocha para acortar camino, subiendo sus fuertes pendientes para acceder a la Villa y vender su mercancía. Incluso competían entre ellos por llegar primero.
Ahora, se quiere convertir en una ruta senderista con vistas espectaculares y una larga historia. La concejala de Turismo, Fuensanta Lima, señala que “el proyecto está casi terminado; incluye actuaciones para facilitar el paso en alguno de sus tramos y hacer accesible el sendero sin desvirtuar el entorno”.
También se quieren rescatar y mostrar las costumbres de otros tiempos “recuperando dos fuentes naturales, donde la gente se detenía para reponerse del esfuerzo”.
El Ayuntamiento quiere incluir esta actuación dentro del Plan Qualifica, para llevarlo a cabo compartiendo con la Junta de Andalucía la inversión necesaria.






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